AGROECOLOGÍA AL DÍA

El interés mundial por los problemas del ambiente, su racional utilización para satisfacer las necesidades humanas actuales y preservarlos para las generaciones futuras, ha crecido continuamente en los últimos años, especialmente alrededor de la llamada “Cumbre de la Tierra, Eco-92″, celebrada por las Naciones Unidas en Brasil en 1992. Igualmente, se ha incrementado también la atención popular y la de los científicos sobre la situación de la Ecología como principal rama de la ciencia que se ocupa de estos problemas.

La parte de la Ecología que tiene por objeto de estudio integralmente los sistemas agrícolas de cualquier tipo y nivel jerárquico, es la Agroecología. En la esencia de esta rama ecológica está la concepción de que “un campo de cultivo es un ecosistema, dentro del cual también se dan los procesos ecológicos que ocurren en otras formaciones naturales”. Definida  grosso modo, la Agroecología incorpora ideas sobre un enfoque de la agricultura más ligado al ambiente y más sensible socialmente, centrado no sólo en la producción, sino también en la sostenibilidad ecológica, económica y social del sistema agrícola.

La Agroecología se centra en las relaciones ecológicas de los sistemas agrícolas y su propósito es esclarecer la estructura, las funciones y la dinámica de estos ecosistemas. En algunos trabajos está implícita la idea de que mediante el conocimiento de estos procesos y relaciones, los sistemas agrícolas pueden ser manejados mejor, con menores impactos negativos sobre el ambiente y la sociedad, más sosteniblemente y con menor uso de insumos externos. Tal concepción sitúa a la Agroecología como la base científica de los métodos de agricultura alternativa u orgánica y del objetivo final de lograr una agricultura sostenible.

Resulta evidente que como elemento común de las diversas corrientes heterogéneas que se oponen a la aplicación del modelo industrial de agricultura, mono-cultivador, especializado, degradante del ambiente y consumidor de altos insumos, se halla una nueva concepción ecológica de la ciencia agrícola que promueve una intervención humana en armonía y concordancia con las leyes de la naturaleza, incrementando la biodiversidad, protegiendo el ambiente y disminuyendo significativamente los insumos agrícolas externos. En este sentido, la Agroecología asume también este carácter de nuevo paradigma de la ciencia y la producción agraria.

El auge actual de la Agroecología se relaciona, en primer lugar con el agotamiento y crisis del modelo convencional industrialista de desarrollo agrícola y rural, el cual es incapaz de satisfacer las necesidades sociales y alimentarías en extensas áreas del mundo. Otros factores que han in-fluido en este auge son, indudablemente, el desarrollo de la propia ciencia agrícola, la Ecología, del movimiento ambientalista (especialmente en el sector agrícola), el estudio de los sistemas nativos de producción y los estudios del desarrollo rural.

?PRINCIPALES PROBLEMAS AMBIENTALES

Entramos en un nuevo milenio con una preocupación mundial; la gran mayoría de las naciones del mundo reconocen la emergencia de los problemas ambientales y globales, desequilibrios que tienen como causa principal la presión que las sociedades industriales  ejercen sobre el medio ambiente. Los procesos productivos y las formas de organización sociales en gran parte son las responsables de la devastación de los recursos naturales, comparables de alguna forma con las grandes catástrofes ocurridas a lo largo de la existencia del planeta como es la destrucción de la capa de ozono, las alteraciones climáticas, la desertificación de los suelos, pérdida de la biodiversidad, la desaparición de los bosques, la contaminación de las aguas y los océanos, los accidentes nucleares, el desarrollo de industrias altamente contaminantes, el almacenamiento y transporte de residuos peligrosos así como la desenfrenada carrera armamentista.

Estos problemas que actualmente se denuncian en el mundo, asociados a la extrema pobreza, la insalubridad, la falta de educación y los problemas demográficos, por una parte y a la opulencia el despilfarro y los inadecuados patrones de producción y consumo, por la otra, tienen su base en las estructuras y modelos de desarrollo económico y social  vigentes, que tendrán que ser modificados necesariamente si en realidad se pretende garantizar la sobrevivencia de las futuras generaciones.

Efecto invernadero

La atmósfera terrestre alcanzó su composición actual durante el período carbonífero, hace unos 350 millones de años permaneciendo estable hasta inicio de la revolución industrial en 1750, momento en que la actividad humana empezó a provocar un aumento de la concentración atmosférica de algunos gases termoactivos que hoy se han agudizado provocando una intensificación del efecto invernadero.

El efecto invernadero consiste en que una vez que la radiación solar llega a la superficie de la tierra, la radiación cambia su naturaleza y una vez reflejada, no puede escapar totalmente hacia el espacio debido a la presencia de productos que por su naturaleza química, atrapan parte de la misma concretamente de la fracción infrarroja derivándose así un incremento de la temperatura global previéndose que sea de 0.2 a 0.5 °C por década y el nivel del mar podría elevarse entre 10 y 30 cm durante los próximos 40 años debido a la expansión térmica de los mares y el derretimiento de los glaciares y casquetes polares, lo que situará a los pequeños estados insulares no sólo ante el peligro de perder el sustento económico con raíz en el turismo de playas, sino de ser literalmente barridos del planeta.

Otra consecuencia de la contaminación es el deterioro de la capa de ozono, aproximadamente un millón de toneladas de gases de clorofluocarbamato (CFC) es bombardeado a la atmósfera cada año, estas partículas necesitan 10 años para llegar a la capa de ozono y tienen una vida media de 100 y 150 años. Con el deterioro de la capa de ozono aumentan las radiaciones ultravioletas ocasionando un incremento de cáncer en piel; cambios en la composición química de especies de plantas, con el negativo saldo de disminución de las cosechas y el perjuicio a los bosques.

Recursos vitales para la humanidad

Recursos hídricos:

La escasez de agua se ha convertido en un problema para la humanidad porque lo que hasta hace pocos años estaba considerado como un bien abundante, hoy se ha convertido en un bien escaso, especialmente en determinadas regiones o en ciertas épocas del año. Se calcula que al día mueren 27 000 personas al ingerir agua en malas condiciones y una de cada tres personas que habitan la tierra no tienen acceso al suministro de agua potable.

A pesar que el 70% de la superficie terrestre está cubierta de agua , sólo un 2.6% del agua terrestre es dulce y en total sólo el 0.01%  se encuentran a disposición de los seres vivos. Si bien el porcentaje es escaso, esta cantidad, unos 9000 Km³ podría garantizar el abastecimiento para todos  los habitantes del planeta pero la situación real dista mucho de la teórica. Por otra parte el uso abusivo del agua para la agricultura, la destrucción de la capa vegetal capaz de retener la misma, la alteración de la composición atmosférica y sus consecuencias son el resultado de la no integración adecuada del medio ambiente como un factor  de capital importancia en cualquier actividad humana.

Las áreas con grandes   déficit    de    agua    aumentan,  particularmente en el Norte de Africa y en el Este de Asia. El pronóstico para las dos próximas décadas indica que la población mundial necesitara un 17% más de agua para la producción alimentaria de las futuras generaciones en los países en vías de desarrollo, y que el total de los usos del agua se incrementaran en un 40%.

En la actualidad el 20%  de la población del mundo no tiene acceso  al saneamiento seguro, según estimados el 50% de la población de los países en desarrollo padece enfermedades relacionadas con el agua. La Organización Mundial de la Salud, estima que más de 5 millones de personas mueren cada año de enfermedades causadas por la falta de agua potable y de saneamiento. Si no se realiza una gestión racional de los recursos hídricos, el mundo va a enfrentar en un futuro próximo grandes carencias de agua, lo que puede llevar a serios conflictos dentro y entre los países.

Recursos energéticos:

Para  asegurar la  energía que  necesitamos  para  nuestras  actividades  tomamos  cualquier

cosa  del  medio,  la   destruimos,  sacamos  la  energía  y  botamos   el resto  donde nada ni nadie pueda utilizarlo. Cuando vemos  que el mundo se deteriora, que la atmósfera se contamina, que las fuentes de energía se acaban gritamos en nombre de la ecología, de la conservación del medio  ambiente, decimos que lo estamos arreglando, que estamos protegiendo  la naturaleza y en realidad nos estamos tapando los ojos y seguimos mirando a la naturaleza como algo ajeno.

La esperada escasez de los reservas energéticas y su agotamiento definitivo en unas pocas generaciones ya no es la causa predominante de ansiedades como lo era decenios atrás. Hoy la principal amenaza para la supervivencia del hombre es la presión que ejercen sobre el medio ambiente la intensidad y la aceleración extrema de los procesos antropogénicos de conversión energética, pues los productos finales no reciclados de los combustibles  no renovables ocasionan serios problemas que exigen severas restricciones  en el uso de estos, todavía no sabemos como depositar sin riesgos el desecho radioactivo de la fusión nuclear y ahora existe un  problema  parecido  para  eliminar  de  la  atmósfera  el bióxido de carbono (CO2) producido al quemar combustible de carbono que amenaza con ocasionar un cambio en el clima mundial con graves consecuencias para el hombre y la biosfera.

Más de mil millones de personas que viven en los países en desarrollo carecen de otras fuentes de energía que no sean las tradicionales (leña y otras formas de biomasa para combustible). Más de dos millones de habitantes de estos países no tienen acceso a la electricidad. Para responder al complejo reto de proporcionar servicios energéticos básicos a esta población y al mismo tiempo satisfacer  la recomendación  de la Cumbre de la Tierra de aplicar tecnologías no contaminantes la UNESCO, en colaboración con diversas organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y con otros socios, lanzó en 1993 una iniciativa mundial destinada a promover el uso de fuentes de energía renovable

Recursos forestales:

La rápida desaparición de los bosques en el llamado Nuevo Mundo, representa uno de los legados más visibles y dramáticos de la colonización europea. La ocupación de los nuevos territorios  conllevó a un ritmo mucho mayor de explotación forestal para cubrir requerimientos de consumo muy superiores a los de las poblaciones indígenas, además de exigir numerosos desmontes en función  de actividades como la ganadería, la construcción naval  y la agricultura comercial de nuevas colonias.

Los bosques han sido talados de forma indiscriminada en muchas partes del mundo, y hoy estamos apenas empezando a contabilizar el costo de este proceso  en cuanto a incremento de erosión del suelo y de las inundaciones.

Al iniciarse la vida humana en el planeta el 34% de la superficie terrestre era dominada por los bosques, el paraíso de los árboles. Sin embargo, desde ese momento y hasta hace apenas un siglo, el hombre había destruido sólo el 2%  de esa superficie. Este último siglo XX se ha distinguido por la vertiginosa destrucción de las áreas boscosas del planeta, disminuyendo hasta un 26% la superficie que hoy ocupan; solamente el 12% del total de tierras conserva un manto de ecosistemas forestales originales.

Aproximadamente 2000 millones de habitantes en su mayoría de áreas rurales y muchas áreas urbanas también dependen de los combustibles leñosos  como principal o única fuente de energía para cocinar los alimentos por lo que la creciente demanda de leña de las poblaciones cada día más numerosas constituye un factor agravante que provoca  la deforestación anual de 11.3 hectáreas de bosques tropicales.

Si en los trópicos continúa la deforestación a las tasas actuales, dentro de un siglo la mayoría de los bosques habrá desaparecido,  liberando en el proceso de 100 000 a 300 000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera , si se logra detener ese proceso las emisiones se reducirán de 8000 a 6000 millones de toneladas de carbono.

En la década pasada, el Planeta perdió un total neto de cerca de 94 millones de hectáreas de bosques. La tasa de deforestación es más alta en los países en desarrollo localizados en la zona tropical, donde el 4% de las regiones forestales se perdió en los últimos diez años.

La importancia del manejo sustentable de todo tipo de bosques con el fin de proveer las necesidades de las generaciones presentes y futuras se reconoció al adoptar la Declaración sobre Principios Forestales y el capítulo 11 del Programa 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD) de 1992.

Recursos biológicos:

El término biodiversidad comprende todo el conglomerado  de seres vivientes que interactúan en los ecosistemas naturales. Se estima que en nuestro planeta habitan entre 10 y 30 millones de especies vivientes, pero otros cálculos indican que pueden exceder los 100 millones, sin embargo, los paisajes agrícolas mundiales están cultivados con no más de 70 especies vegetales en 1440 millones de hectáreas cultivables, la simplificación de la biodiversidad alcanza su forma extrema en los monocultivos agrícolas

En el mensaje a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (1992) Fidel expuso que en 1980 se perdía una especie por día, en 1990 1 especie por hora y sobre esta base se calcula que entre el 2010 y 2020 se habrán perdido 250 000 especies, señaló además que 350 especies de aves, 200 especies de mamíferos y 25 000 especies de plantas se encuentran al borde de la desaparición.

En la actualidad (2002) de 11 000 especies están listadas como amenazadas y mas de 800 especies ya están extinguidas, otras 5 000 especies están potencialmente amenazadas.

La biodiversidad está siendo amenazada por la destrucción y contaminación de los hábitats naturales pero su conservación es esencial para acrecentar la capacidad de las comunidades de mantener sus propias culturas y requiere cambios fundamentales de modelos y prácticas de desarrollo socioeconómico en todo el mundo y cambios en la mentalidad de los individuos hacia una asociación más ecuánime  con la tierra.

Hoy se consideran entre los más graves problemas en materia de biodiversidad el saqueo a  que las naciones subdesarrolladas se ven sometidas por los países del primer mundo, los cuales poseen desarrollo científico -  técnico necesario para su estudio, el propio manejo de este material  genético constituye de por sí otro serio problema que ha conducido a que la humanidad se preocupe cada vez más por su seguridad biológica. La necesidad  de preservar el equilibrio entre la humanidad y el medio ambiente está reflejada en la Convención  para la Protección Mundial Cultural y Natural, la consideración del patrimonio mundial tanto en el aspecto cultural como el natural, recuerda a la comunidad internacional, la interacción de la humanidad con la naturaleza, elemento fundamental del desarrollo sostenible.

Recurso suelo:

El Programa de las Naciones Unidas sobre Desarrollo y Medio Ambiente considera a la desertificación como uno de los más graves problemas ambientales del mundo y estiman que la cuarta parte de la superficie de la tierra del planeta se encuentra amenazada.. Las pérdidas anuales a causa de la desertificación evaluadas en términos monetarios son estimadas en 42 000 millones de dólares, correspondiendo a Asia 21 000 millones, África 9 000, América del Norte 5 000, América del Sur 3 000, Australia 3 000 y Europa       1 000 millones de dólares al año.

La degradación de la tierra suma en todo el mundo casi 2000 millones de hectáreas, las zonas semiáridas y subhúmedas secas de Asia son las que están sometidas a un riesgo más grave, seguida de las zonas áridas de Asia y Africa.

La erosión hídrica causa pérdidas de suelo que se calculan en 25.000 millones de toneladas por año. La salinización y sobre saturación del suelo afectan a cerca de 40 millones de hectáreas en el mundo, aaproximadamente el 70% de la totalidad de las tierras secas – más del 20% de la superficie terrestre mundial – ha sufrido ya hasta cierto punto un proceso de degradación.

Prácticamente el 97% de nuestro alimento proviene más de la tierra que de sistemas acuáticos u oceánicos, sin embargo el 35% de los suelos están ya degradados, las tasas de pérdidas de suelo que generalmente están entre 10 y 100 toneladas/hectárea/año exceden por lo menos en 10 veces las tasas de formación de suelo.

Sin embargo, la degradación de los suelos y la necesidad de conservarlo y protegerlo no se puede decir que sea un tema reciente,  pero se ha convertido en uno de los principales problemas, de preocupación creciente, al que se enfrentan particularmente las zonas áridas y semiáridas del planeta, la desertificación afecta casi un cuarto del total del área de tierras del mundo y en casi el 70% de las tierras secas del mundo, continuara este proceso.

La agricultura convencional o revolución verde

La producción de alimentos  que satisfaga las necesidades de una población creciente ha sido motivo de preocupación constante, para cumplir este objetivo surge este nuevo modelo de producción agrícola fundamentado en el uso de productos químicos (para la fertilización y el control de plagas y enfermedades), empleo de maquinaria agrícola, formación de grandes empresas dedicadas a un solo cultivo (monocultivo). En sus inicios este tipo de agricultura logró un incremento de los rendimientos de los cultivos, pero con el transcurso del tiempo comenzó a dar un retroceso en los niveles productivos ocasionado por:

Todo esto ha sido motivo de preocupación de productores, científicos, ambientalistas, directivos, etc, los cuales se han organizado para buscar soluciones viables a esta problemática, comenzando a dar un enfoque de sostenibilidad al nuevo modelo de agricultura que se hace necesario a partir de los daños derivados de la revolución verde.

El camino hacía la sustentabilidad

La coyuntura actual demanda de una concepción integral del desarrollo sostenible, entendido como un proceso donde las políticas de desarrollo económico, fiscales, de comercio, energía, agricultura industria y otros, se entrelazan con las exigencias de la protección del medio ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales, en un marco de justicia y equidad, por lo que es necesario buscar un nuevo modelo de desarrollo sustentable o sostenible y usarlo como una herramienta de trabajo que se irá afinando a medida que avance y se enriquezca con experiencias concretas.

La sustentabilidad incluye la justicia social tanto para las generaciones presentes como para las futuras, dentro de los límites ecológicos constituye un concepto revolucionario; cualquier transformación que conduzca a una situación más equitativa para compartir los recursos de la tierra llevaría implícita una considerable reestructuración de los sistemas políticos, económicos y sociales existentes.

El desarrollo sostenible contempla reclamos, de ahí la necesidad de una ética aplicada a este desarrollo, dentro de estos se destaca:

Aunque existen muchas definiciones de sostenibilidad varios objetivos sociales, económicos y ambientales son comunes a la mayoría y sientan sus bases en prácticas y principios similares.

Sustentabilidad ecológica: relacionada con una adecuada moderación de la intromisión humana en el medio ambiente y una apropiada incorporación de las actividades del hombre en el finito ecosistema, para que no se exceda la capacidad de carga de la tierra y no disminuya la vitalidad, productividad y flexibilidad de la biosfera en la cual se basa también la productividad.

Sustentabilidad social: para mantener a la humanidad como una especie sobre el planeta, garantizada por una distribución justa de los recursos de la tierra y de los bienes y servicios producidos por el hombre entre los países y sus pueblos, y una participación equitativa y activa de todos las personas en la organización de la sociedad en que viven.

Sustentabilidad individual del hombre: para apoyar plenamente lo que según nuestras aspiraciones es humano en el, proporcionado por una suficiente base económica y condiciones apropiadas a favor de una vida de autodeterminación suficiente, digna, significativa y feliz para todos.

La conciencia ecológica y la educación ambiental

La conciencia se expresa como conciencia ecológica en un momento del desarrollo social, cuando los problemas de la relación sociedad – naturaleza – sociedad o naturaleza –sociedad – naturaleza han alcanzado una dimensión imperativa que se asienta en grupos progresivamente mayoritarios de hombres.

La formación de la conciencia ecológica no puede estar ni ser ajena al debate ideológico ya que la neutralidad asepsia ideológicos no son otra cosa que ideología. La conciencia ecológica se encuentra en proceso de formación; en ella son apreciables elementos dispares; esta se desarrolla de forma contradictoria e histórico concreta, no solo con relación a la naturaleza sin también de modo intersubjetivo.

La educación ambiental desempeña un papel primordial en la formación de una conciencia ecológica, pero no podemos hacer abstracción de que el hombre tiene que satisfacer sus necesidades primarias, inclusive en un grado de inconciente indeferenciación con la naturaleza, en otros términos, en otros términos necesita comer, dar de comer a sus hijos, cobijarse, vestirse, y aunque sienta el placer estético de ver los árboles del bosque, no dudará en convertirlos en leña para calentarse y cocer sus alimentos.

El desarrollo sostenible exige ciudadanos informados y activos, así como líderes bien informados, tanto en lo político como en lo económico, capaces de ejercer las opciones correctas al tomar las complejas decisiones que requiere la interrelación de los problemas sociales, económicos y medioambientales. A fin de lograr este objetivo la educación para el desarrollo sostenible constituye un requisito fundamental.

Este panorama sitúa a la educación como una premisa de importancia significativa para lograr los procesos de cambio que deben orientar a la humanidad hacia un sistema de relaciones más armónicas entre la sociedad y la naturaleza, que permitan el tránsito hacia niveles de desarrollo sostenible y propicien una calidad de vida decorosa y equitativa en la tierra.

El concepto de educación ambiental ha sufrido cambios desde que se empezó a tomar conciencia del papel que desempeña el medio ambiente en la vida humana y viceversa. La tendencia actual es a reajustar la educación ambiental hacia una educación para el desarrollo sostenible, para ello debe utilizar un enfoque integrado e incluir sistemáticamente  otros temas globales, tales como medio ambiente – desarrollo social y económico y no tratarlos separadamente.

La educación ambiental para una sociedad sustentable equitativa es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto a todas las formas de vida, esta debe tener como base el pensamiento crítico e innovador, en cualquier tiempo y lugar, en sus expresiones formal, no formal e informal  promoviendo la transformación y la construcción de la sociedad.

En la conservación y protección de un ambiente propicio para la vida cada persona tiene una importante responsabilidad que cumplir, una acción positiva que ejecutar, y una misión social que desempeñar, lograr que las demás personas sean defensoras del ambiente. Por tanto, cada individuo debe poseer un código de ética ambiental que le oriente en su relación con el medio con el fin de hacer menos intenso el impacto negativo que produce la relación sociedad – medio ambiente. Se considera la educación ambiental como un proceso continuo permanente que constituye una dimensión de la educación integral de todos los ciudadanos.

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