LAS SEMILLAS

La búsqueda incesante para lograr en la agricultura buenas poblaciones de plantas con productos de alta calidad, esta avanzando hacia nuevos nichos de producción. La obtención de hortalizas y granos por el sistema agroecológico ha mostrado franca expansión, siendo actualmente uno de los segmentos con mayor crecimiento .
En el sistema de producción agropecuaria cubano, la Sanidad Vegetal constituye uno de los principales componentes. Errores, dificultades, negligencias que se cometen en el manejo de los cultivos, o variaciones climáticas y eventos meteorológicos extremos, inciden con frecuencia de forma negativa en la obtención de buenos rendimientos agrícolas. La producción y empleo de semillas asume una importancia redoblada en función de los aspectos que abarcan la calidad de las mismas . El escenario actual evidencia la necesidad creciente de producir y utilizar semillas sanas; este es un principio. Incluso yendo mas allá, es necesario producir semillas libres de agrotóxicos, las cuales no generaran residuos dañinos a la salud humana y animal.
Por mucho tiempo se ha defendido que sería muy difícil, si no imposible, alcanzar buenas producciones en los cultivos sin la utilización de productos químicos que garanticen disminuir, incluso eliminar, las plagas que concurren en las diferentes etapas.
Escoger la variedad, sembrar en la época apropiada y utilizar semillas de calidad son pilares principales de la productividad en el campo y si estos son manejados adecuadamente pueden llegar a representar hasta el 70 % del éxito de la actividad, evitando reparar lo que desde un principio comenzó mal. La experiencia ha indicado que es posible la aplicación de estrategias, las cuales al ser utilizadas de manera conjunta, van adicionando resultados más favorables.

La procedencia conocida.

El uso de semillas de procedencia conocida, oriundas de programas de producción u obtenidas de manera conjunta por productores de experiencia y debidamente habilitados, debe ser primordial , porque:
- El precio pagado por una bolsa de semillas con baja germinación es el mismo que el pagado por semilla de alta calidad.
- Las semillas de procedencia dudosa, además de no tener garantía de la integridad genética y la calidad fisiológica, no contribuyen al desarrollo de la agricultura, dado que aumenta los costos y riesgos de producción.
- Los materiales sin fiscalización son una vía rápida de propagación de plagas; las consecuencias de su uso se hacen sentir en el ambiente a partir del incremento de las aplicaciones de plaguicidas, que repercuten en la compactación del suelo, erosión, sedimentaciones en ríos y lagos.
Es importante que los cultivares a emplear, con sus características y atributos, estén incorporados al Listado Oficial de Variedades, lo que no excluye los productos del fitomejoramiento local, que suman nuevos cultivares desarrollados en el país .

La conservación de las semillas.

Cierto es que la buena conservación de las semillas comienza en el campo de producción. El ataque de plagas antes de la cosecha tiende a reducir el período en el cual ella mantiene su calidad durante el almacenamiento, aún haciendo bien la limpieza y el secado; pero además hay que tomar en cuenta que después de la madurez disminuye la resistencia al ataque de plagas; más si se adicionan la tardanza en la cosecha y daños mecánicos .
La humedad es un factor determinante en la conservación de las semillas y sus daños evolucionan progresivamente en el almacenamiento; la temperatura baja contribuye a la conservación al disminuir la actividad metabólica, pero las semillas en general son higroscópicas y en su calidad de seres vivos reaccionan ante las variaciones ambientales.
Viendo estas realidades, es necesario atender de manera cuidadosa las condiciones en que se conservan las semillas antes de la siembra, pues ellas mueren (pierden capacidad germinativa) antes de la muerte biológica . Esto es, disminución paulatina y progresiva de procesos y sistemas vitales, por lo que aún siendo funcionales y teniendo legalmente germinación lo hacen cada vez más lentamente y las plantas alcanzan cada vez menos desarrollo.

La germinación y el vigor.

La utilización de semillas de alta calidad es un imperativo, pues sin lugar a dudas esta debe tener buena germinación, pero no debe ser eso solo lo que debe caracterizarla, dado que más importante que la capacidad germinativa es el vigor . Únicamente las semillas vigorosas son capaces de soportar condiciones adversas del clima y el suelo, garantizando además de la germinación, la emergencia rápida y uniforme, así como la rápida cobertura del suelo con una población deseada. La planta proveniente de semillas vigorosas tendrá una maduración más uniforme, presentará mayor número y peso de semillas.
Aún sin disponer de los datos del vigor, el empleo de semillas de la más reciente producción debe ser priorizado, evitando aquellas que han permanecido largo tiempo en almacenamiento a merced del deterioro.

Las semillas libres de impurezas.

Los restos de cosechas, tan frecuentes en determinados lotes de semillas (porciones de vainas, silicuas, cáscaras de frutos, segmentos de inflorescencias, hojas, ramas), son pedazos de tejidos senescentes que reflejan en gran medida el estado sanitario existente en el ocaso de la planta madre y transportan gran parte de las plagas presentes en el momento de la cosecha. De permitir que lleguen al sitio de plantación en mezcla con las semillas las plagas encontrarán una vía fácil de continuar su ciclo de vida desde el comienzo del ciclo de producción.

Semillas capaces de producir plantas vigorosas.

Las semillas pequeñas, mal formadas, manchadas, necrosadas o momificadas no dan garantía de plantas capaces de lograr producciones. El concepto agronómico de germinación debe ser enunciado como: “el crecimiento activo del embrión de la semilla, o bien el proceso de crecimiento de una semilla o espora” capaz de producir una planta normal. La adición de esta especificación le da un carácter más funcional y práctico, que precisa calidad.

Condiciones adversas de clima y suelo.

Es frecuente escuchar reclamaciones sobre la calidad de las semillas, en especial con referencia al bajo porcentaje de emergencia. La mayoría de las veces el problema no es propiamente de las semillas, sino de las condiciones en que se pretende que estas germinen y crezcan. Las siembras que sobrepasan la época óptima traen consigo consecuencias muchas veces desastrosas, pues en el campo los stress nutricionales y climáticos (lluvias frecuentes o fluctuaciones diarias de la humedad relativa), se asocian muchas veces a daños causados por microorganismos, los cuales ocurrirán de manera muy intensa si junto a ello se suman elevadas temperaturas.
La germinación es un proceso secuencial; mientras las semillas permanezcan en la tierra sin alcanzar las condiciones necesarias para absorción de la humedad requerida, sin excesos ni defectos, con temperatura y pH adecuados, estas estarán en situación de deterioro creciente. En un mismo campo se observan con frecuencia deficiencias en el laboreo como terrones, partes preparadas superficialmente, depresiones o lugares más elevados. No se pueden esperar entonces poblaciones con buena densidad, uniformes y con alta productividad.

La densidad de siembra.

Es bien conocido aunque se ve a menudo, la siembra de menor cantidad de semillas de la necesaria; esto conduce a la subutilizacion del área y como consecuencia dar más oportunidad a las malezas. Por otro lado, exceder la densidad de siembra conduce a la reducción del tamaño de los frutos, pero peores son los resultados cuando se obstruye la aireación y el secado del follaje, por lo que facilita la diseminación de plagas, en fin pérdidas de producción significativas.
Tener siempre presente que la productividad estará influida por la población de plantas a la hora de la cosecha y que el momento de asegurar una adecuada población es durante la siembra. Por ello se plantea que este es el principio del éxito .

Microflora asociada a semillas.

Si bien la distribución de las especies vegetales en la tierra no es uniforme, pues las condiciones naturales determinan cuales y en que magnitud podrán desarrollarse, ha existido en cierta medida un grado de modificación por la acción antrópica a partir de diversas motivaciones. El estudio de las relaciones entre las plantas cultivadas y su medio señala un conjunto de factores, no solo de origen climático o edáfico, sino también de origen biológico, que están relacionados con la adaptación, distribución y producción de aquellas.
La relación particular de otros organismos con las plantas cultivadas se pone de manifiesto en los listados realizados por diversos autores acerca de la microflora parasítica alojada en las semillas. Particularmente los daños producidos por causa bióticas se deben en mayor medida a los hongos, pues ellos muestran mayor habilidad para penetrar directamente los tejidos vegetales, con lo cual se diseminan mas fácilmente, mientras que las bacterias y virus necesitan la intervención de vectores, daños o condiciones de la propia planta que posibiliten la transferencia positiva del inoculo.
Es de significar que existen tendencias marcadas en la asociación y frecuencia de transmisión de patógenos pertenecientes a determinados géneros, los cuales se vinculan a grupos de hospederos emparentados como los miembros de una familia especifica de plantas, en lo que se considera un proceso de co-evolución natural, amparado por la interacción biológica establecida.
Así los microorganismos alojados en semillas y la transmisión de estos a los cultivos que de ellas se derivan son màs comunes en cereales y leguminosas, pero relativamente menos frecuentes en semillas de forestales y flores.
Las gramíneas tienden a alojar y transmitir hongos de los géneros Dreschlera o Bipolaris y carbones en general, mientras que en las Brasicaceas predominan diversas especies de Alternaria y por su parte en las leguminosas encuentran alojamiento hongos causantes de antracnosis o enfermedades parecidas (Colletotrichun, Phomopsis, Phoma), así como bacterias y virus.

Acerca de dvuelta

Me llamo Daniel Rafael Vuelta Lorenzo, soy Ingeniero Agrónomo, Máster en Desarrollo Agrario Sostenible, poseo la categoría docente de profesor auxiliar, me desempeño como profesor de la carrera de Agronomía de la Facultad de Ciencias Agrícolas, fui el representante de la UO ante la Comisión Provincial de Plan Turquino hasta el año 2015. Actualmente me desempeño como presidente de la Cátedra Azucarera Älvaro Reynoso. Correo electrónico: dvuelta@uo.edu.cu
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>