Archivo mensual: septiembre 2012

¿Aumenta la biotecnología los rendimientos?

Un importante argumento propuesto por los biotecnólogos es que los cultivos
transgénicos aumentarán significativamente el rendimiento de los cultivos. Estas
expectativas han sido examinadas por el informe del Servicio de Investigación Económica (Economic Research Service, ERS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), a partir de datos recolectados en 1997 y 1998 para 112 y 18 combinaciones región/cultivo de Estados Unidos. Los cultivos observados fueron maíz Bt y algodón, y maíz, algodón y soya tolerantes a herbicidas (HT), y su contraparte de cultivos convencionales.
En 1997 los rendimientos no mostraron diferencias significativas entre los cultivos
con y sin ingeniería genética en 7 de las 12 combinaciones cultivo/región. Cuatro
de las 12 regiones mostraron incrementos significativos (13-21 por ciento) en el
rendimiento de las plantas con ingeniería (soya tolerante en tres regiones y algodón Bt en una región). El algodón tolerante a herbicidas en una región mostró una reducción significativa en el rendimiento (12 por ciento) comparado con su
contraparte convencional.
En 1998 los rendimientos no tuvieron diferencias significativas entre cultivos con y sin ingeniería en 12 de 18 combinaciones cultivo/región. Cinco combinaciones (maíz BT en dos regiones, maíz HT en una región, algodón Bt en dos regiones)
mostraron aumentos significativos en el rendimiento (5 a 30 por ciento) de las
plantas con ingeniería, pero sólo bajo presión alta del barrenador europeo del maíz, que es esporádico. De hecho muchos entomólogos piensan que la mayoría de los agricultores no se beneficiarán de las tecnologías Bt bajo niveles promedios de infestación del gusano barrenador, dado que niveles poblacionales negativos de esta plaga se dan esporádicamente una vez cada 4-8 años. El algodón tolerante a herbicidas (tolerante al glifosato o Roundup) fue el único cultivo con
ingeniería que no mostró aumentos significativos en el rendimiento en ninguna de las regiones donde fue probado.
En 1999, investigadores del Instituto de Agricultura y Recursos Naturales de la
Universidad de Nebraska plantaron cinco diferentes variedades de soya de Monsanto, junto con sus parientes convencionales más cercanos y las variedades tradicionales de más alto rendimiento en cuatro localidades del estado, usando tierras de secano y campos irrigados. En promedio, los investigadores encontraron que las variedades tratadas por ingeniería genética, aunque más costosas, producían seis por ciento menos que sus parientes cercanos sin ingeniería, y 11
por ciento menos que los cultivos convencionales de mayor rendimiento. Informes
de Argentina muestran los mismos resultados de ausencia de un mejor rendimiento de la soya HT, la cual universalmente parece mostrar problemas de rendimiento.
Las pérdidas en el rendimiento se amplifican en cultivos como el maíz Bt donde se requiere que los agricultores dejen el 20 por ciento de su tierra como refugios de maíz no transgénico. Se espera que parcelas alternantes de maíz transgénico y no transgénico retarden la evolución de la resistencia a las plagas al proveer refugios a los insectos susceptibles a fin de que puedan cruzarse con insectos resistentes.
Los cultivos en el refugio posiblemente sufran fuerte daño y de este modo los agricultores tendrán pérdidas en el rendimiento. Un refugio totalmente libre de pesticidas debe tener del 20 a 30 por ciento del tamaño de una parcela sometida a ingeniería, pero si se usan insecticidas, entonces el refugio debe tener alrededor del 40 por ciento del tamaño de la parcela biotecnológica porque asperjar con
insecticidas incrementa el desarrollo de la resistencia al Bt.
Si por el contrario se dedicara el 30 por ciento de los terrenos cultivables a plantar soya bajo un diseño de cultivos en franjas con maíz (como muchos agricultores alternativos hacen en el medio oeste), se obtendrían rendimientos de más del 10% que con los monocultivos comparativos de maíz y soya, al tiempo que se
introducirían potenciales para la rotación interna en el campo donde los arreglos contorneados minimizan la erosión en las laderas. Más
aún, el barrenador europeo del maíz sería minimizado porque las poblaciones de
esta plaga tienden a ser menores en los sistemas de cultivos mixtos y rotativos.
En el caso del algodón no hay una necesidad demostrada de introducir la toxina Bt
en el cultivo ya que la mayor parte de Lepidópteros (mariposas y polillas) que
atacan este cultivo son plagas secundarias inducidas por los pesticidas. La mejor
forma de enfrentarlas no es asperjando insecticidas sino usando el control
biológico o técnicas culturales como la rotación o los cultivos alternados con alfalfa. En el sureste, la plaga clave es el gorgojo (boll weevil), inmune a la toxina Bt.
Por ende no es la biotecnología la solución de los problemas en la agricultura, por lo que debemos fomentar una agricultura ecológica sobre bases sustentables.

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